El gran reto de viajar en moto por el mundo en tiempos de pandemia

La motoviajera necochense Belén Aspiroz disfruta de la odisea de adaptarse a estar quieta en un pueblito húngaro, donde tuvo que quedarse por el cierre de fronteras junto a Tito, su compañero de viaje.

Entre tantos planes trazados por las rutas del mundo sobre su moto, el 2020 aparecía con la idea de recorrer Europa de Londres (Inglaterra) a Vladivostok (Rusia), pero después de una semana de viaje estalló la pandemia y el cierre de fronteras los encontró en Hungría. La idea de Belén y Tito era seguir adelante, pero entraron una tarde y al día siguiente ya no pudieron salir.

«Estamos aquí desde hace 80 días. Por suerte estamos bien. Siempre siguen existiendo los ángeles de la guarda de los viajeros y conseguimos un lugar donde estar», contó Belén con la sonrisa siempre a flor de labios. Ella está acostumbrada a adaptarse a situaciones nuevas porque viaja desde el 2012. En una enumeración rápida repasó sus diferentes desafíos: «En 2015 terminé la aventura hasta Alaska, anduve en bicicleta por Brasil y Argentina, de mochilera por el sudeste asiático, después Nepal, India… Y así, de a poquito, vamos conquistando el mundo», aseguró con naturalidad.

Cuando se cerró la frontera de Hungría, sabían que tenían que buscar una alternativa para quedarse en un lugar fijo en principio para acampar.  Así fue que publicaron sobre su situación en redes sociales y apareció un alma solidaria en Budapest que, sin conocerlos, les dio las llaves de la casa de su madre que había muerto hace poco y lograron instalarse en un pueblito húngaro de 40 casas en la frontera con Eslovaquia.

«Lo estoy disfrutando mucho porque por primera vez en mucho tiempo tengo un baño, una ducha y una cocina. Estoy comiendo cosas ricas que en viaje uno no puede. Esas cosas las disfruto mucho. Tengo ansiedad porque tengo ganas de seguir viajando y hay muchas cosas por conocer, pero no estoy tan frustrada por el encierro», narró Belén desde su nuevo hogar, donde pueden permanecer hasta que se normalice la situación.

Los integrantes de esta particular pareja de motoviajeros no solo encontraron un lugar seguro para quedarse sino que también se convirtieron en el centro de atención de sus amables vecinos. «Pasan por el patio a ver qué estamos haciendo y saludan. Somos la atracción del pueblo. Me hicieron un regalo para mi cumpleaños. Nos invitaron a ver fotos. Sin hablarnos. Nos comunicamos con gestos. Nos reímos. Ellos toman un destilado con cereza muy fuerte y te lo ofrecen siempre. Con eso hablás o hablás porque te desinhibe totalmente», contó entusiasmada.

En diálogo con la periodista Florencia Cordero en el programa Un Lugar en el Mundo de Radio Brisas de Mar del Plata, Belén Aspiroz compartió los imperdibles detalles de esta particular experiencia y habló de la motivación que la impulsó a salir a cumplir sus sueños de motoviajera.

Escuchá la nota completa acá:

 

 

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